Pitahaya, la económica de Quintana Roo

Cultivo de pitahaya podría evitar el éxodo de jóvenes de Quintana Roo

  • El cultivo de la pitahaya en la zona maya de Quintana Roo se ha convertido en una esperanza económica para una decena de comunidades rurales.

  • Universidades evalúan su cultivo orgánico como una nueva alternativa de producción económica, ambiental y de arraigo en los jóvenes

Pocas plantas reúnen tantas bondades como la pitahaya: es  de  fácil  propagación y cultivo, producen frutos en corto tiempo, incluso desde el primer año; además se adaptan a  diferentes  condiciones  de  suelo y sequía, razones por las que se ha registrado un acelerado incremento en superficie cultivada en  los  últimos  20  años, tanto en México, como en otros países.

En el estado de Quintana Roo, se evalúa el cultivo de la pitahaya orgánica, como una nueva alternativa de producción económica y ambiental que evite la migración de los jóvenes en la búsqueda de mejores oportunidades laborales.

Investigadores de la Universidad de Quintana Roo (UQRoo) y la Universidad Intercultural Maya (UIMQRoo) mencionan que la producción orgánica de este fruto apoyaría en varios puntos entre los que destacan: el cuidado del medio ambiente, ahorro de insumos para los campesinos, conservación de la semilla local, preservación de los modos tradicionales del campo y como base de cohesión comunitaria; además de impulsar a la economía de las familias, y evitar la migración de los jóvenes.

Por lo anterior, los investigadores universitarios Roberta Castillo Martínez y Héctor Cálix de Dios, estudian los tipos de la pitaya y la pitahaya (variedades distintas de la misma fruta), buscando alternativas para producir a gran escala y de manera sustentable en las distintas comunidades que comprenden los municipios de José María Morelos y Felipe Carrillo Puerto, donde se produce más  del  50  por ciento  de  la  producción  de  pitahaya.

El año pasado la fruta se plantó en 800 hectáreas, y los campesinos recibieron el apoyo de cuatro millones de pesos repartidos en 100 productores de este fruto.

El cultivo de la pitahaya orgánica es una nueva alternativa de producción económica y ambiental que podría evitar la migración de los jóvenes en la búsqueda de mejores oportunidades

El apoyo incluyó un paquete tecnológico de alrededor de 21 mil pesos por hectárea para cultivar 200 hectáreas en las comunidades de San Ramón, Tihosuco y Tepich en el municipio de Felipe Carrillo Puerto.

Cabe destacar que en estado de Quintana Roo, el cultivo de pitahaya a nivel comercial inició en 1996, pero el impulso real del cultivo ocurrió alrededor del año 2000; no obstante, actualmente es  el  cultivo  no  tradicional  más  importante  de esta entidad.

La  resistencia  de  la  planta  a  las  sequías  y  su  adaptación  a  los  suelos  calcáreos  y  pedregosos  que  caracterizan  a  Quintana Roo,  han  facilitado  la  aceptación  del  cultivo  en  varias  comunidades.

Dependiendo de las lluvias la cosecha puede efectuarse desde principios de junio hasta octubre, durante este período, se efectúan generalmente cinco cosechas importantes, con intervalos de 25 días.

Los investigadores informaron que para aumentar el bienestar ambiental, social y económico de la región, es forzoso continuar con más trabajos sobre el manejo agroecológico y orgánico de la pitahaya, con el fin de mejorar las técnicas.

Además los agricultores requieren asistencia técnica para lograr una comercialización más justa,  y darle un valor agregado a la fruta, a los tallos y a las flores.

Asimismo, es importante la diversificación de los cultivos en la región, sobre todo para fortalecer el cultivo de las milpas, donde el maíz y el frijol deben ser imprescindibles, ya que la pitahaya debe proveer a los campesinos un ingreso complementario, pero nunca debe ser el único cultivo.

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