¿Qué son los alimentos funcionales?

Actualmente existe un marcado interés por llevar un estilo de vida sano, consumir alimentos que sean más beneficiosos para la salud, incluir una dieta que contribuya a reducir el riesgo de padecer enfermedades, dolencias y a mantener el estado de salud y bienestar, lo que ha propiciado que la ciencia de la nutrición evolucione a partir de conceptos como alimentos funcionales.

Este concepto inició en Japón por el aumento de la esperanza de vida, que trajo como consecuencia el incremento de la población anciana

Se considera que los alimentos funcionales son aquellos que se consumen como parte de una dieta normal y contienen componentes biológicamente activos, que ofrecen algún provecho a la salud y reducen el riesgo de sufrir padecimientos.

Entre algunos ejemplos de alimentos funcionales destacan aquellos que contienen determinados minerales, vitaminas, ácidos grasos o fibra alimenticia, los alimentos a los que se han añadido sustancias biológicamente activas, como los fitoquímicos u otros antioxidantes, y los probióticos, que tienen cultivos vivos de microorganismos beneficiosos.

Las investigaciones han pasado a centrarse más en la identificación de componentes biológicamente activos en los alimentos, que ofrezcan la posibilidad de mejorar las condiciones físicas y mentales, así como de reducir el riesgo a contraer enfermedades. Estas investigaciones han confirmado que muchos productos alimenticios tradicionales, como las frutas, las verduras,  los granos enteros y la leche contienen componentes que pueden resultar beneficiosos para la salud.

Sin embargo, se están desarrollando nuevos alimentos que añaden o amplían estos componentes por las ventajas que suponen para la salud y sus convenientes efectos psicológicos. Estas últimas investigaciones sobre los antioxidantes dietéticos y sobre la combinación de sustancias protectoras en plantas, están contribuyendo a impulsar el desarrollo del mercado de los alimentos funcionales.

Existe una gran variedad de alimentos disponibles, pero en estos momentos la prioridad es identificar qué alimentos funcionales pueden mejorar la salud y el bienestar y reducir el riesgo o retrasar la aparición de importantes enfermedades, como las cardiovasculares, cáncer, osteoporosis, diabetes y obesidad, que son consideradas enfermedades propias de la actualidad.

Este concepto de alimentos funcionales inició en Japón por el aumento de la esperanza de vida, que trajo como consecuencia el incremento de la población anciana y el deseo de gozar de una mejor calidad de vida, lo que propició un aumento de los costes sanitarios, esto propició que los gobiernos, los investigadores, los profesionales de la salud y la industria alimenticia buscaran la manera de controlar estos cambios de forma más eficaz.

Los alimentos funcionales no han sido totalmente reconocidos ni definidos hasta el momento. Sin embargo, en respuesta al creciente interés sobre este tipo de alimentos, han aparecido nuevos productos y ahora el interés se centra en la necesidad de establecer normas y directrices que regulen el desarrollo y la publicidad de dichos alimentos.

Por lo que es necesario que un marco regulador protegiera a los consumidores de las atribuciones de propiedades falsas o confusas, y que además pudiera responder a las necesidades de la industria en cuanto a innovación en el desarrollo de productos, su comercialización y su promoción.

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Japón estableció el concepto de “Alimentos para Uso Específico en la Salud, (Foods for Specified Health Use, FOSHU) y los alimentos que se incluyan dentro de esta categoría deben ser autorizados por el Ministro de Salud, tras la presentación de pruebas exhaustivas con fundamento científico, que apoyen las propiedades de dichos alimentos, considerado un gran paso a nivel mundial sobre el tema.

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