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La abeja ha sido declarada como la especie más importante del planeta, sin la cual sería casi imposible la vida en el mundo, según un debate de la EarthWathch, en la Sociedad Geográfica Real de Londres con la intención de elegir a la principal especie del mundo.

Las abejas están muriendo en muchas partes del mundo, principalmente a causa de insecticidas y a la fragmentación de los espacios naturales.

Los finalistas fueron dos científicos quienes presentaron pruebas y evidencias de lo importante que son estos dos organismos para el resto de los seres vivos. El profesor David Thomas argumentó a favor del plancton, mientras que Dr. George McGavin postuló a las abejas.

McGavin logró convencer al público argumentando que un cuarto de millón de especies de plantas florales depende de las abejas; aunque muchas especies son cruciales para la agricultura, sin las abejas no sólo perderíamos a las flores, sino a muchos otros vegetales, incluidos árboles frutales, y otros cultivos que comemos a diario.

El fondo del debate se centró en que las abejas están muriendo en muchas partes del mundo, principalmente a causa de insecticidas y a la fragmentación de los espacios naturales. En el planeta hay cerca de 20,000 especies de abejas, que son las principales polinizadoras, pero su población está descendiendo y se estima que el 75% de los principales cultivos alimentarios del mundo dependen de la zoopolinización.

Cuatro enfermedades son las que más afecta a las abejas: el ácaro Varroa destructor, el parásito Acarapis woodi (garrapata microscópica) y las bacterias Paenibacillus larvae y Melissococcus pluton. Hasta ahora sólo se sabía de dos lugares en el mundo con abejas sin varroasis: Australia y una isla de Nueva Zelanda.

Recientemente se descubrió, por un estudio realizado en el Centro de Emprendimiento Apícola de la U. Mayor (CeapiMayor) y la Corporación Apícola de Chile, que las abejas de la isla de Pascua, situada en la Polinesia, perteneciente a Chile, son las únicas en el mundo libres de cualquier patógeno (bacterias, virus, ácaros, hongos), lo que según los expertos, es una excelente noticia para la isla y el mundo.

Patricia Aldea, médico veterinario, directora de CeapiMayor y quien lideró la investigación, mencionó que la ausencia de patógenos hace que el estado sanitario de las colmenas no exista en ninguna otra parte del mundo. No sólo están sanas, sino que además producen mucho más que cualquier abeja del país.

Esto principalmente se debe a que como la isla no tiene temporada de frío, la colmena está activa todo el año, igual que la floración de las plantas de Rapa Nui [nombre de la isla de Pascua en su idioma ancestral, llamado pascuense o rapanui]. La reina está poniendo casi once meses al año, mientras en la zona central del país sólo lo hace entre fines de julio y comienzos de abril. Esto explica que si una colmena de la zona central produce 20 kilos de miel al año, una en Rapa Nui produce entre 90 y 120 kilos, dice Aldea.

La condición de sanidad les permite convertirse en una reserva biológica e incluso exportar reinas y material genético sano. La miel de la isla tiene sabor y aroma a guayaba, plátanos, un plus interesante para el mercado.

La directora de CeapiMayor manifestó que es probable que estas abejas introducidas en la isla de Pascua alrededor del año 1850, sean una especie nueva. A simple vista se parecen a la abeja común (Apis mellifera), pero mientras no realicen los estudios genéticos no se puede asegurar; “podría ser una especie única por las condiciones ecológicas que tienen en Rapa Nui”, declaró.

Dijo que el paso que sigue es cuidar este patrimonio; se debe restringir y evitar el ingreso de otras abejas, de miel y otros subproductos a la isla, ya que si una abeja de la isla se posa sobre miel traída del continente o cualquier otra parte del mundo, se puede contagiar con cualquier patógeno y enfermar al resto.

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Es importante recalcar que el 90% de la polinización que se hace en la isla lo realizan las abejas.

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